Nariz y senos paranasales (pérdida del olfato y hemorragia nasal)

La nariz es la puerta de entrada del aparato respiratorio. En condiciones normales, filtra, humidifica y calienta el aire que inhalamos en su paso por la nariz hacia la garganta y los pulmones. Esto ocurre de 12 a 15 veces por minuto.

En ocasiones, la nariz es el asiento de manifestaciones como la hemorragia nasal, catarro, fiebre del heno o infecciones de senos paranasales. Por fortuna, varios trastornos de la nariz y senos paranasales son transitorios y fáciles de curar.

Cuerpos extraños en la nariz

Si un objeto extraño se aloja en la nariz, se recomienda llevar a cabo los pasos siguientes:

  • No tratar de retirar el objeto extraño con un hisopo de algodón u otro objeto. Asimismo, hay que evitar la inhalación brusca del objeto; se debe respirar con la boca hasta que se extraiga el objeto.

  • Sonarse con suavidad la nariz para tratar de desalojar el objeto; pero no hacerlo de manera brusca o repetida.

  • Si el objeto sobresale por la nariz y puede ser sujetado fácilmente con pinzas, tratar de retirarlo con suavidad.

  • En caso de fracaso de estos métodos, buscar atención médica de urgencia es lo pertinente.

Pérdida del olfato

El sentido del olfato y, en gran parte, el del gusto, se inician en las terminaciones de los nervios olfatorios, presentes en la poción superior de la nariz. Estos nervios contienen fibras muy finas y sensibles, que transmiten señales del bulbo olfatorio al cerebro.

La mayoría de las personas presentan una pérdida temporal del sentido del olfato cuando padecen el catarro común. Es usual que las sensaciones olfatorias se reanuden una vez que desaparece la infección.

Sin embargo, cuando se pierden las sensaciones olfatorias sin causa evidente, el trastorno se llama anosmia. Esta última se presenta por fenómenos obstructivos de la nariz o por daño de los nervios. La obstrucción impide que los olores lleguen a las delicadas fibras nerviosas de la nariz. Estos nervios transmiten mensajes o señales al cerebro. Los pólipos nasales, tumores, padecimientos neurológicos o hinchazón de la mucosa pueden causar obstrucción.

Las infecciones virales, infecciones nasales crónicas o alergias pueden dañar los nervios que permiten la olfacción.


 

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