La pérdida de la voz o ronquera se presenta cuando las cuerdas vocales se hinchan o inflaman y no vibran normalmente. Producen un sonido que no es natural o quizá no logren producirlo en absoluto.
La voz se forma cuando el diafragma (el músculo que se localiza arriba del estómago) fuerza la salida del aire de los pulmones a través de las cuerdas vocales. La presión del aire determina la apertura y oclusión de las cuerdas vocales y el paso controlado del aire hace que vibren éstas, produciendo así los sonidos que componen la voz.
Además de la ronquera, es posible padecer dolor al hablar e irritación de la garganta. A veces, la voz tiene una tonalidad más aguda o grave que lo normal.
Las causa comunes de ronquera o pérdida de la voz (afonía) son las infecciones (es frecuente la ronquera cuando se padece catarro o influenza), alergias, cansancio vocal (hablar a volumen muy alto durante mucho tiempo o gritar), tabaquismo y reflujo esofágico crónico. El reflujo, o regreso del contenido ácido del estómago al esófago, a veces se derrama sobre la faringe.
Autocuidados
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Limitar el tiempo que se habla y se susurra. (hablar en voz baja somete las cuerdas vocales a tanto esfuerzo como hablar en voz normal).
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Beber líquidos en abundancia no cafeinados calientes para mantener húmeda la garganta.
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No “aclarar” la garganta
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Dejar de fumar y evitar la exposición al humo. Éste reseca la garganta e irrita las cuerdas vocales.
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No tomar bebidas alcohólicas, que también resecan la garganta e irritan las cuerdas vocales.
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Usar un humidificador para humedecer el aire que se respira. (se recomienda apegarse a las instrucciones del fabricante para limpiar el humidificador y evitar la acumulación de bacterias).

