Mal aliento (halitosis)

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Halitosis o Mal Aliento

El aliento fresco es importante para los seres humanos, motivo por el que los fabricantes de mentas y enjuagues bucales venden cada año millones de dólares de sus productos. Sin embargo, estos productos son de utilidad temporal para controlar el mal aliento. En realidad, son menos eficaces que el simple enjuague de la boca con agua, cepillar los dientes y usar el hilo dental.
 

Son múltiples las causas del mal aliento

En primer término, la boca misma puede ser el origen. La degradación de las partículas provenientes de los alimentos y otros desechos en los dientes y alrededor de éstos pueden producir el mal aliento. La resequedad de la boca, como ocurre durante el sueño, con ciertos medicamentos o al fumar, permite la acumulación de células muertas en la lengua, encías y mejillas. Estas células se descomponen y generan el mal aliento.

Comer alimentos que contengan aceites de aroma fuerte también causan mal aliento. Las cebollas y el ajo son los mejores ejemplos; pero otras verduras y especias también pueden producirlo.

Las enfermedades pulmonares pueden ser un motivo más para tener mal aliento. Las infecciones crónicas de los pulmones producen aliento maloliente. Es usual que en tales padecimientos se produzca esputo (el moco que expectoramos) abundante.

Varias enfermedades pueden originar aliento de aroma distintivo. La insuficiencia renal produce aliento de olor al orinar, y la insuficiencia hepática, un olor que suele describirse como de “pescado”. Las personas con diabetes suelen tener aliento afrutado. Este aroma también es común en niños enfermos que han comido poco en días anteriores. El mal aliento de tales situaciones se corrige al tratar la enfermedad causal.
 

Autocuidados

En la mayoría de las personas, el mal aliento puede mejorarse con unos cuantos pasos sencillos:

  • Cepillarse los dientes después de cada comida.

  • Cepillarse la lengua para eliminar células muertas.

  • Usar el hilo dental una vez al día para eliminar partículas de alimentos entre los dientes.

  • Beber líquidos abundantes (evitar el café y bebidas gaseosas o alcohólicas) para mantener húmeda la boca.

  • Evitar alimentos fuertes que produzcan mal aliento. El cepillo dental o el uso de enjuagues bucales apenas logran disfrazar parcialmente los aromas del ajo o cebolla provenientes de los pulmones.

  • Cambiar el cepillo de dientes cada 2 o 3 meses.

  • Enjuagar la boca después de usar medicamentos inhalados.

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