Son irritantes, dolorosas y repetitivas. Ésta es la manera en que las personas describen las úlceras de la boca y las vesículas del herpes labial (“fuegos”). Sin embargo, la causa, aspecto, síntomas y tratamiento de unas y otras son distintos.
Por añadidura, existen otros padecimientos de la boca que pueden confundirse frecuentemente con las úlceras y los fuegos.
Úlceras de la boca
La úlcera se presenta en los tejidos blancos del interior de la boca, o sea en la lengua, paladar blando y superficie interior de las mejillas. Es común sentir dolor ardoroso y apreciar una pequeña lesión blancuzca y redondeada con borde o halo rojizo. El dolor disminuye tras unos días de evolución.
A pesar de las amplias investigaciones sobre el problema, la causa de las úlceras todavía no se dilucida. Actualmente se piensa que es el estrés o las lesiones de tejidos pueden ser el origen de la erupción ulcerativa. Algunos investigadores piensan que ciertos alimentos (como los cítricos, tomates y algunas nueces) pueden complicar la situación. Una lesión menor, como morderse la mucosa de la boca, puede desencadenar la formación de una úlcera.
Existen 2 tipos de úlcera: sencillo y complejo. El tipo sencillo puede aparecer 3 o 4 veces por año y durar 4 o 7 días. Es usual que surja por primera vez entre los 10 y 20 años, si bien se puede presentar en niños. A medida que la persona llega a la edad adulta, las úlceras son cada vez más frecuentes e incluso llegan a desaparecer por completo. Las mujeres parecen presentarlas más que los hombres, además de que existe una cierta tendencia familiar a sufrirlas.
Las úlceras complejas son menos frecuentes y más problemáticas. Las personas con este padecimiento tienen úlceras casi la mitad del tiempo: a medida que unas úlceras cicatrizan, aparecen otras nuevas.
Autocuidados
No existe cura alguna para las úlceras sencillas o complejas y los tratamientos eficaces son limitados. Sin embargo, las medidas siguientes pueden brindar alivio temporal:
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No consumir alimentos abrasivos, ácidos o condimentados, ya que suelen intensificar el dolor.
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Aplicar hielo sobre la úlcera.
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Cepillarse con cuidado los dientes para no lesionar las úlceras.
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Usar un ungüento de aplicación local que contenga fenol.
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Enjuagarse la boca con preparados de venta sin receta: puede probarse el agua oxigenada (peróxido de hidrógeno diluido).
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Usar un analgésico de venta sin receta médica.
Atención médica
En caso de ataques graves de úlceras, el odontólogo o médico quizá recomienden un enjuague bucal de prescripción, una solución de corticosteroides o una solución anestésica llamada lidocaína viscosa.
Hay que buscar atención médica ante cualquiera de las situaciones siguientes:
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Fiebre intensa de aparición reciente con úlceras.
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Úlceras que se diseminan o signos de infección diseminada.
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Dolor incontrolado con las medidas antes numeradas.
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Úlceras que no cicatrizan en una semana.


